Uruguay, Perú y Chile lideran la reducción de la pobreza en América Latina


Según en análisis de datos de CEPAL, los tres países de la región lograron reducir la pobreza a una tasa del 9 por ciento por año.

Un informe de IDESA pone al descubierto el contraste ideológico que existe en América Latina entre los distintos países y los resultados de cada uno en materia de reducción de la pobreza.

 La obsolescencia de los análisis basados en la tradicional antinomia (derecha-izquierda) se refleja en hechos concretos como, por ejemplo, la eficacia en la lucha contra la pobreza. En este sentido, datos de la CEPAL para el periodo 2010 – 2014 muestran que:

Uruguay, Perú y Chile lograron reducir la tasa de pobreza en más de 9% por año.

Brasil, Ecuador, Colombia, Bolivia y Paraguay redujeron la proporción de gente que vive en la pobreza entre 6 y 8% por año.

Honduras, México y Venezuela aumentaron la tasa de pobreza entre 2 y 5% anual.


Estos datos muestran que en un tema trascendental, como la pobreza, que suele discutirse con particular énfasis y pasión bajo los encasillamientos tradicionales de “izquierdas y derechas”, el desempeño de los países está muy poco relacionado con la ideología del gobierno. Uruguay, Perú y Chile lideran la reducción de las tasas de pobreza en la región, aun cuando tienen gobiernos de diferentes tendencias políticas según los parámetros tradicionales. Honduras, México y Venezuela han aumentado la pobreza bajo posicionamientos ideológicos también disímiles. En suma, más allá de las declamaciones, la ideología parece ser la que menos cuenta a la hora de reducir la pobreza.

Más allá de las declamaciones, la ideología parece ser la que menos cuenta a la hora de reducir la pobreza.

Según afirma los investigadores de IDESA, "a las sociedades les va mejor cuando tienen gobiernos racionales, pragmáticos, honestos y profesionales. Cuando estos valores escasean fatalmente se apela a exagerar antiguas antinomias ideológicas para disimular los fracasos. El mejor ejemplo en la región es Venezuela, aunque la experiencia de la Argentina de los últimos años encuadra en la misma acción".

En ambos países, "como los discursos no alcanzaron para tapar el fracaso en la lucha contra la pobreza se optó por destruir el sistema estadístico oficial. Se llegó al extremo de alardear que el oscurantismo es una herramienta de defensa del interés popular y argumentar que medir la pobreza es un acto de segregación de las personas más humildes".