El fenómeno de "Cincuenta sombras de Grey" desata el interés por el sadomasoquismo


El fenómeno literario y su llegada al cine despierta interés en prácticas sexuales que no son nuevas pero que se renuevan ante la inquietud especialmente de las mujeres en todo el mundo.

El sadomasoquismo despierta interés gracias a la saga de E.L. James Cincuenta sombras de Grey, que desde esta semana rompe récords en los cines.

Pese a los numerosos ejemplos de literatura erótica, los personajes de Christian Grey y Anastasia Steele supieron reposicionar este tipo de prácticas conocidas como BDSM (bondage, disciplina y dominación, sumisión y sadismo, masoquismo).

“El tema siempre generó curiosidad. Lo que enseña la película es un condimento más para la cama, pero no se trata de salir a los latigazos ni ser sadomasoquista, es un nivel muy inicial de erotismo”, cuenta Paola K, coach sexual y dueña de la escuela de sexo PK donde ofrece un curso para principiantes en esta temática.

“Hace casi dos años, desde que se conoció el libro, que dictamos el curso ‘Cincuenta sombras’ donde explico cada técnica, pose y cómo hacer este tipo de juegos. Es importante que sea un acto realizado por adultos, de manera consensuada, y para ello hay que saber cómo se hace cada práctica; es algo serio”, remarca.

En el taller Paola también cuenta qué materiales hogareños son aptos para utilizar en cada juego sexual. “Por ejemplo en el libro se habla de usar precintos, pero por lógica no se debe replicar eso porque puede lastimar. La idea es pasar un momento agradable; siempre queremos ser dominados o dominar, pero por un rato, y lo que dispara la película es algo más bien lúdico”, dice.

Lo cierto es que el fenómeno Cincuenta sombras de Grey también impulsó la demanda de distintos productos en los sex shops y la venta de lencería hot. “Nos subieron las ventas de conjuntos negros, con detalles de encaje, y si bien para el Día de los Enamorados siempre aumentan los pedidos, las clientas revelaban que querían jugar a ser Anastasia con sus parejas”, cuenta Edgardo Pugliese, encargado de la marca de lencería Mordisco. Las fanáticas más extremas pueden comprar la lencería oficial creada por la firma británica Bluebella, que se asoció con la autora del libro para armar la colección que se ofrece a través de su página web.

Este furor se replica en España. Por ejemplo, el sitio eBay español– que cuenta con 155 millones de usuarios activos y más de 800 millones de productos ofrecidos– registró un crecimiento de ventas en artículos íntimos: las batas de seda son la prenda con más popularidad. Y según los datos difundidos por esta compañía, durante los últimos seis meses se vendieron 436% más de batas que en el mismo período del año anterior.

En paralelo con el éxito de los libros y la película proliferan los abonados a los foros de BDSM: en el portal internacional Mazmorra, donde se contactan interesados en vincularse mediante los juegos sexuales, predominan las charlas de curiosos inexpertos.

“En un par de semanas será peor, pero también disfrutamos de conocer personas con ganas de experimentar. En mi caso no fui a ningún taller ni leí libros. En mis comienzos, fue pura prueba y error”, cuenta un usuario de Mazmorra con el nick Pipo (54), quien se define como sumiso.
También existe El Palacio del BDSM, en el que se pueden alquilar salas para hacer videos o fotografías eróticas con todo tipo de elementos como látigos, fustas, máscaras y fetiches.

Allí mismo se contratan “sumisos” o “dóminas” para mantener encuentros. “Las consultas crecieron y el interés por el tema viene en ascenso, y en todo tipo de personas, no sólo en los jóvenes”, cuenta Sofía, la encargada del salón sado.

fuente: Perfil