Cambio climático en la Argentina: Un camino inevitable hacia la vulnerabilidad de la producción del campo


El experto en Agrometeorolgía, Roberto Seiler, advirtió que hay que buscar variedades de cultivos más resistentes a las altas temperaturas y razas de ganados más apropiadas.

El doctor Roberto Seiler, experto en Agrometeorología, señaló que, como consecuencia del cambio climático que experimentamos, en nuestro país, como organismos y seres biológicos estamos entrando en una “zona de vulnerabilidad”. El arribo a esta zona, implicará la búsqueda de variedades más resistentes a las temperaturas más altas, de razas de ganado más apropiadas a los nuevos fenómenos y la ocurrencia de valores que podrían afectar el proceso productivo.

Seiler ofreció una disertación sobre el tema “Variabilidad climática y capacidad de adaptación en la agricultura para un desarrollo sustentable”, en el marco de las III Jornadas de las Ciencias Agropecuarias. Según relevó Argentina Investiga, el investigador sostuvo que “estamos atravesando una fuerte variabilidad climática, incluido también el cambio de clima. Los cambios que el ser humano realiza en la superficie de la Tierra, a veces con conocimiento y a veces sin quererlo, producen alteraciones en laatmósfera”.

Seiler indicó que el incremento del dióxido de carbono o los llamados gases de efecto invernadero en la atmósfera son un componente importante en todo este sistema. Los relevamientos expresan que desde los años ‘50 en adelante ha trepado la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera. También han tenido un incremento significativo en los últimos años otros gases como el metano o el óxido nitroso.

Los relevamientos expresan que desde los años ‘50 en adelante ha trepado la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera. También han tenido un incremento significativo en los últimos años otros gases como el metano o el óxido nitroso.

Seiler es doctor en Agrometeorología y Biometeorología, docente de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Cuarto y ex rector de esta Universidad. Además, integra el comité de expertos en meteorología agrícola de la Organización Meteorológica Mundial, un organismo técnico de las Naciones Unidas que tiene sede en Ginebra, Suiza, y preside la Asociación Argentina de Agrometeorología, entre otras destacadas funciones.

Aumento de la temperatura

“Los estudios -según indicó el investigador universitario- revelan que hay una tendencia creciente de la temperatura de la Tierra, que se ha vuelto más marcada en los últimos años. Así como se registra un crecimiento importante de los gases en la atmósfera desde los años ‘50 hacia adelante, también se manifiesta en forma coincidente un aumento de la temperatura de la Tierra”.

Así como se registra un crecimiento importante de los gases en la atmósfera desde los años ‘50 hacia adelante, también se manifiesta en forma coincidente un aumento de la temperatura de la Tierra”.

Advirtió el investigador que “el clima ha ido cambiando, ya que las temperaturas medias son más altas. A pesar de que las variaciones siguen siendo las mismas, el promedio está más arriba, por lo que, como organismos y seres biológicos, estamos saliendo de la zona de tolerancia para entrar en una zona de vulnerabilidad”.

“Esto quiere decir que, ante el cambio de clima que se ha ido produciendo, nos enfrentamos a un nuevo nivel de adaptación. Es decir, habrá búsqueda de variedades más resistentes a las temperaturas más altas, a la falta de lluvias, habrá búsqueda de razas de ganado más apropiadas a los nuevos fenómenos, etcétera. Nuestro desafío como profesionales es ver qué podemos hacer para que aquel rango de tolerancia sea mayor” añadió.

Dijo el investigador que “al cambiar el clima, pero a su vez al cambiar la variabilidad, se manifiesta una tremenda probabilidad de ocurrencia de valores que podrían afectar el proceso productivo, con la consecuente aparición de fenómenos extremos, que antes no estaban y que ahora aparecen como posibles o normales dentro de la nueva situación climática”.

“El planeta se ha venido calentando y, como todo medio que tiene mayor temperatura, se encuentra más sensible a los cambios”, sostuvo el investigador. Y precisó que un relevamiento realizado sobre 18 estaciones de la región centro-oeste de Argentina permite observar que hay una mayor tendencia a lluvias de alto milimetraje y en poco tiempo, y en muchos casos se ve que hay menos cantidad de lluvias, o sea unas pocas lluvias, y altísimo milimetraje. “Y ya sabemos las consecuencias que acarrean para el suelo las lluvias de 100 o 200 milímetros en 24, 48 o 72 horas”.

Agregó que una evidencia muy marcada del cambio climático es el corrimiento de las isoyetas de 800 milímetros hacia el oeste, que es lo que a su vez dio la razón a lo que se llama el corrimiento de la frontera agropecuaria.

Según el docente, “mirando los escenarios futuros, ninguno dice que esta variabilidad vaya a disminuir, ni que tampoco los cambios se dejen de producir. Dentro de los escenarios futuros aparecen fenómenos como el aumento de la precipitación en el centro de Argentina, aumento de la temperatura media en el norte del país, aumento del estrés hídrico en el norte y centro, y también aumento de las ondas de calor y sequía en distintas zonas del territorio nacional”.

(...) “mirando los escenarios futuros, ninguno dice que esta variabilidad vaya a disminuir, ni que tampoco los cambios se dejen de producir. 

En este marco, “el sistema productivo se vuelve cada vez más complejo y complicado. Por ejemplo, aparecen enfermedades que no estaban en el sistema, pero que son capaces de diezmar plantaciones completas”. No obstante, indicó que esta situación “no es para generar pánico, pero las universidades tienen mucho para hacer en este sentido”.

Desarrollo sustentable

Consideró que “hoy es inevitable hablar de desarrollo sustentable, que consiste en lograr lo que nosotros necesitamos pero preservar el medio ambiente para los que nos siguen”. El concepto de ‘desarrollo sustentable’ “es muy interesante porque coloca al ser humano en el centro de la escena, en donde la mejora de la calidad de vida estaría inducida por una mayor eficiencia productiva y por la preservación de los recursos naturales”.

El desarrollo sustentable, aquello que todos deberían buscar en el mundo, en el país, en las distintas regiones, tiene como objetivos el desarrollo económico (ingresos adecuados, seguridad alimentaria, infraestructura básica, agua, energía, salud, eliminación de la pobreza), la inclusión social (capital social), la sustentabilidad ambiental y lo que se ha dado en llamar gobernanza (buen gobierno, instituciones efectivas, transparencia, calidad de las normas, aplicación de los controles).

(...) la sustentabilidad no es estable, sino que está permanentemente cambiando, es muy dinámica y se va construyendo en el día a día. Lo que hace falta para lograr el equilibrio es un buen arbitraje, y aquí es donde las condiciones de gobernanza deberían jugar un papel protagónico”.

Explicó Seiler que “lo sustentable no está ni en lo ecológico puro, ni en lo social, ni en lo institucional, ni en lo económico solo. Todos estos factores deben estar en interacción. Pero la sustentabilidad no es estable, sino que está permanentemente cambiando, es muy dinámica y se va construyendo en el día a día. Lo que hace falta para lograr el equilibrio es un buen arbitraje, y aquí es donde las condiciones de gobernanza deberían jugar un papel protagónico”.