Miradas: la experiencia por sobre la educación a la hora de encontrar trabajo


Es lo que opinan la mayoría de los argentinos según un trabajo privado. Esta mirada también se refleja en la región.

El 75 por ciento de los trabajadores argentinos cree que la experiencia tiene más peso que la educación para encontrar el empleo adecuado, de acuerdo con una encuesta realizada por la consultora Randstad.

Esta es una creencia compartida por los trabajadores latinoamericanos, ya que tanto en Brasil, Chile y México (países que también participaron de la encuesta), "ya que la mayoría coincide en indicar la importancia de la experiencia por sobre la educación formal", de acuerdo con el informe.

Por otra parte, el trabajo reflejó que la edad es identificada como un factor que dificulta el acceso al empleo adecuado.

Así, surgió que el 70 por ciento de los trabajadores cree que los jóvenes menores de 25 años tienen dificultades para conseguirlo; el porcentaje aumenta a 92 cuando consideran las posibilidades de empleabilidad de los adultos mayores de 55 años.

Probablemente como consecuencia de ello, los encuestados consideran que tanto los jóvenes como los adultos mayores, "usualmente aceptan empleos para realizar tareas cuya complejidad es menor a sus capacidades", indicó el relevamiento.

Asimismo, al consultar su opinión sobre la contratación de adultos mayores por parte de las empresas donde trabajan, 7 de cada 10 piensa que sería una buena decisión hacerlo, según la encuesta.

El informe también determinó que el 67 por ciento de los trabajadores argentinos se siente satisfecho con su trabajo, mientras que el 9 por ciento está insatisfecho.

Medida por sector económico, los más satisfechos son los empleados en servicios y detrás se ubican los que trabajan en gobierno, logística e industria.

Andrea Avila, CEO de Randstad, comentó: "claramente la experiencia laboral es un atributo altamente valorado por las compañías al momento de reclutar nuevos talentos, pero no hay que perder de vista que la formación actúa como requisito de base".

"Y hay aquí una señal clara para los estudiantes a la hora de estructurar su carrera universitaria o terciaria, pero también para las empresas, que en su afán por cazar jóvenes en etapas tempranas de sus estudios de grado, muchas veces generan un contexto en el que las exigencias laborales le ganan horas a los estudios, causando el efecto no deseado de una mayor tasa de abandono", añadió.

Al respecto, Avila agregó: "esta situación indeseada, en la que todos (sociedad, empresas, estudiantes y universidades) pierden, suele verse especialmente en carreras en las que existe un importante desfasaje entre oferta y demanda laboral, como las ingenierías y la formación superior en tecnología y sistemas".

"Debemos encontrar incentivos y herramientas que permitan una mayor conciliación entre trabajo y estudios, ya que si bien las empresas valoran mucho la experiencia, no hay que olvidar que es el estudio lo que libera el pensamiento y genera ideas innovadoras que permiten un desarrollo pleno y una proyección de carrera de largo plazo", concluyó la directiva.