Informe: los estudiantes bolivianos en la Argentina son los que más se esfuerzan en la escuela


Según un informe del Fondo Internacional de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), los hijos de los inmigrantes bolivianos que asisten a las escuelas secundarias están mostrando un mejor desempeño educativo que sus pares argentinos.

Los migrantes bolivianos en Argentina enfrentan penurias conocidas: explotación, discriminación y exclusión social, pero también están las historias de lucha por salir adelante en un contexto desafiante, especialmente en las escuelas.

Así lo muestra un informe del Fondo Internacional de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), que revela que los hijos de los inmigrantes bolivianos que asisten a las escuelas secundarias están mostrando un mejor desempeño educativo que sus pares argentinos.

Según el estudio, elaborado por las investigadoras Marcela Cerruti y Georgina Binstock, el comportamiento educativo de los adolescentes inmigrantes es notablemente diferente al que tienen los jóvenes argentinos en las escuelas secundarias de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense.

El reporte destaca que los inmigrantes consultados, en promedio, repitieron el año menos veces, se aplazaron menos y faltaron menos días al año que sus compañeros locales. Según las expertas, el mejor desempeño está relacionado con una arraigada ‘cultura del trabajo’ que los hijos de los inmigrantes traen de sus países de origen. 

Según el Censo de 2010, en la Argentina había 1,8 millones de extranjeros, de los cuales el 75% había venido de países de América Latina. Encabeza la lista Paraguay, con 550.000; le sigue Bolivia, con 345.000, y luego vienen Chile, Perú y Uruguay. Se calcula que más de un millón de bolivianos habitan el suelo argentino entre documentados e indocumentados.

Según el Censo de 2010, en la Argentina había 1,8 millones de extranjeros, de los cuales el 75% había venido de países de América Latina. Encabeza la lista Paraguay, con 550.000; le sigue Bolivia, con 345.000, y luego vienen Chile, Perú y Uruguay.

Los datos obtenidos por Unicef muestran que los bolivianos tienen menos problemas de conducta en las clases, por lo que menos padres fueron citados por esa causa por las autoridades educativas, mientras que un 21% de los argentinos sí lo hicieron por indisciplina.

Según el sociólogo argentino Pedro Brieger, uno de los mayores especialistas en migración, los bolivianos ponen en marcha estrategias de integración social que les permiten sobrevivir en un contexto adverso. Los bolivianos, en general, son conocidos en el ámbito laboral por mostrar conductas responsables frente a sus fuentes laborales.

En ese marco, no es de extrañar que los padres de inmigrantes bolivianos dediquen más horas para garantizar un mejor desempeño de sus hijos en la escuela, una institución clave para lograr la integración en la sociedad argentina.

El estudio de Unicef resalta que un 26% de los estudiantes bolivianos dedica más de tres horas de estudio al día, mientras que solo un 9% de sus pares argentinos hace lo mismo todos los días. Además, en promedio, dedican más horas a la lectura de libros que los estudiantes argentinos. “Este distinto rendimiento escolar de nuestros adolescentes y los bolivianos es notable, si además se tiene en cuenta que también son más los bolivianos que no solo estudian, sino que además trabajan", señala el informe.

El estudio de Unicef resalta que un 26% de los estudiantes bolivianos dedica más de tres horas de estudio al día, mientras que solo un 9% de sus pares argentinos hace lo mismo todos los días.

Incluso en las expectativas de futuro, los bolivianos sobresalen. El estudio encontró que las expectativas de los adolescentes argentinos en relación con las de los bolivianos, expresadas en la "intención de ingresar en la universidad", son radicalmente diferentes. El 69% de los bolivianos quiere ir a la universidad una vez que termine sus estudios.

Unicef afirma: “La notoria preocupación de sus padres por un mejor futuro para estos adolescentes bolivianos juega un papel central en el propio comportamiento de estos padres y su relación con la escuela, ya que se preocupan porque sus hijos no falten y estudien”.