En la rica ciudad de Punta del Este crecen las villas de emergencias


El departamento de Maldonado (que incluye el balneario) es el único del país que dobló su población en los últimos cuarenta años, mientras Montevideo pierde habitantes.

Como sucedió con Mar del Plata en su época de esplendor, Punta del Este actúa como foco atrayente en el Uruguay para desempleados y gente que busca un mejor destino. Pero no siempre la ciudad balnearia, ícono del turismo argentino en la Banda Oriental, puede dar respuestas para todos. El departamento de Maldonado (que incluye el balneario) es el único del país que dobló su población en los últimos cuarenta años, mientras Montevideo pierde habitantes. Un panorama similar se vive en el resto del país.

En ese sentido, y como contraste con su habitual modo fashion, en los últimos tiempos se pueden ver cómo aumentó lo que los locales llaman asentamientos, y en Argentina es conocido como villas miseria.
En principio, son dos las villas que han crecido. El barrio Presidente Kennedy y el asentamiento irregular Los Eucaliptus. El primero se ubica en pleno corazón del balneario y delimita con los barrios residenciales de Beverly Hills, San Rafael y Parque del Golf, donde se encuentran las más exclusivas residencias del balneario. El asentamiento del Kennedy es lindero con el campo de golf del Cantegril Country Club de Punta del Este. En San Rafael y Parque del Golf pasan sus veranos muchas figuras empresariales y artísticas argentinas. “Lo que está ocurriendo es un problema para Maldonado porque el crecimiento de la población es constante, cada día hay un ingreso importante de familias al departamento. Generalmente van a asentamientos o terrenos municipales”, afirmó la jueza penal del departamento, Adriana Graziuso.

El fenómeno de los asentamientos tiene su mayor explosión en la ciudad de Maldonado, capital administrativa y política del departamento, ubicada a menos de diez kilómetros de Punta del Este. 

En los últimos tiempos se ha intensificado el fenómeno. Uno de los más recientes es el denominado Los Eucaliptus, que se encuentra al norte de la capital departamental junto a la repartición encargada de las obras y talleres de la intendencia de Maldonado. A pocos metros de la doble vía que conecta a Maldonado con la ciudad de San Carlos, la segunda en cantidad de habitantes del departamento.

Los Eucaliptus fue el de más rápido crecimiento desde hace tres o cuatro años. En ese lugar se instalaron unas pocas familias que llegaron a la zona con lo puesto. Según el diario El País, hace año y medio unas cuarenta o cincuenta familias vivían ahí, ahora son entre 200 y 300; en la temporada habrá otro pico de crecimiento, advierten.

El terreno es propiedad municipal y fue, hace más de dos décadas, un basurero. Con el tiempo fue abandonado y rellenado para tapar las toneladas de basura de todo tipo, acumulada hasta comienzos de los años 90.

A medida que las familias en situación de calle comenzaron a construir sus precarias viviendas de madera, cartón, chapa y nailon, la noticia motivó el arribo de más familias en situación de miseria. 

En la actualidad, se estima que residen alrededor de trescientas familias (ver recuadro). Los ingresos con los que cuentan les impiden afrontar el costo de un alquiler de una humilde pieza con baño compartido, la que puede salir más de US$ 250 mensuales, lo que es demasiado para una familia numerosa cuyo padre trabaja como changarín en la industria de la construcción o que la madre se desempeña como empleada doméstica con un sueldo inferior a los US$ 400.

Como en todo barrio de este tipo, Los Eucaliptus tiene delincuentes que explotan todo tipo de actividades ilícitas como robos, hurtos pequeños, arrebatos y venta de pasta base, como se conoce en el Uruguay al “paco”. 

Graziuso advirtió que el asentamiento Los Eucaliptus es el más complicado de todos y que una gran cantidad de delincuentes detenidos por la Policía y procesados por la Justicia tenían a ese lugar como su centro de operaciones. Por esa razón, la voluntad oficial de los funcionarios locales es trasladar a las familias que están en la zona por “vicisitudes de la vida”.

fuente: Perfil