Para el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, los alumnos de la secundaria se quejan por la poca exigencia

“No creo estar preparada para la facultad”, “Aunque el colegio esté en una villa, la calidad debería ser igual que si quedara en Caballito”, “Antes la exigencia era mayor, pero fue desmejorando”. Las frases fueron recogidas en un estudio realizado por el Ministerio de Educación para evaluar la percepción que tienen los estudiantes sobre su paso por la escuela media. Los encuestados se mostraron disconformes con respecto al nivel educativo y la exigencia de sus escuelas, tanto públicas como privadas, y notaron una diferencia en la calidad ofrecida por los establecimientos del sur de la ciudad con respecto a los del norte, entre otras quejas.

Para la investigación, se realizaron 28 “focus groups” –una técnica similar a la utilizada en marketing para evaluar productos– formados por entre 8 y 15 alumnos de 21 escuelas de la Ciudad tomadas al azar. Los participantes de cada grupo pudieron interactuar y confrontar sus opiniones sobre el rol de la escuela en la adquisición de “habilidades para la vida”.

“El nivel de nuestra escuela no es el mismo que el de otras”, manifestó uno de los alumnos, y resumió el sentimiento de desigualdad de quienes asisten a colegios públicos en las zonas más pobres. Según el informe, los estudiantes del sur de la Ciudad se sienten discriminados con respecto a los de otros barrios. “Somos los primeros en reconocer el problema: estamos incumpliendo el contrato tácito del Gobierno con los padres porque el sistema no está dando equidad; tenemos que fortalecer la zona sur”, admitió a PERFIL el ministro de Educación Esteban Bullrich. Y advirtió: “Hoy el 90% del éxito escolar está dado por el nivel socioeconómico”.

En el contexto del fuerte impulso de Bullrich a las evaluaciones docentes, los investigadores del ministerio resaltaron que algunos chicos se quejaron de que tuvieron poca exigencia en los contenidos y las normas. “Me gustaría que sean justos con las notas: hay un montón de gente que no hace nada y aprueba igual”, sostuvo uno de los alumnos, mientras que otro se enojó: “Yo falté una semana entera y ni me llamaron a mi casa”.

“Hay un prejuicio de que los chicos no valoran la escuela y no la sienten como una institución que los forme para la vida, la sociedad o un trabajo, pero esto nos muestra que no es así; no sólo la aprecian sino que piden mayor exigencia y hasta nuevas materias en los planes”, sostuvo Mercedes Miguel, directora de Planeamiento Educativo. Para Victoria Orce del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación de la UBA, que también trabaja con la técnica de focal groups, las diferencias sociales muchas veces se transforman en diferencias escolares que dependen de la ubicación del colegio. “La escuela les da visión de futuro, pero existe también una tensión porque si bien reconocen la desigualdad, también reconocen que quien va a la escuela tiene más oportunidades”, sintetiza.

fuente: perfil.com