Un estudio revela cómo los sectores más pobres tienen menos chances de llegar a la universidad

La gratuidad y el acceso irrestricto son dos pilares de la universidad argentina que sostienen el principio de que todo ciudadano, sea cual sea su condición socioeconómica, puede seguir una carrera universitaria. Sin embargo, una investigación privada en base a datos oficiales afirma que la cuestión de clases pesa en la facultad: sólo asiste a ella el 12% de los jóvenes pobres.

El 12% de jóvenes de clase baja va a la facultad, contra el 43% de más ingresos.

El estudio del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) se hizo también en base a los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC. En este caso, tomaron el grupo de entre 20 y 25 años. Así, encontraron que entre el 20% de los hogares más pobres, sólo el 12% de los jóvenes cursa estudios universitarios , mientras que el 30% no estudia, ni trabaja ni busca trabajo. En cambio, en el 20% de los hogares de más altos ingresos, el porcentaje de universitarios trepa al 43%. Sobre el total de esa franja etaria, va a la universidad el 24%.

El informe de IDESA reconoce que en los últimos años hubo un aumento del gasto público en educación “liderado por los mayores recursos destinados al sistema universitario”. No obstante, los especialistas señalan que “gran parte del aumento en la inversión en educación se está dilapidando” por “haber colocado mayores recursos en un sistema mal organizado . Se ha tomado el aumento del presupuesto en educación como prioridad absoluta y excluyente, cuando el desafío más importante y complejo es mejorar la gestión del sistema. Por ejemplo, la agenda educativa está monopolizada por el tema salarial, y muy poco se discute sobre lo que los docentes retribuyen a la sociedad por sus remuneraciones”, aseguran.

La investigación es contundente y apunta que el problema es previo a la universidad: “Para las familias pobres el acceso a la universidad es una alternativa remota. La mayoría de los jóvenes pobres desertó mucho antes de estar en condiciones de ingresar a la universidad y los pocos que terminan el nivel medio lo hacen con severas deficiencias de formación. Por eso, los que ingresan tienen pocas probabilidades de permanecer y el resto tampoco tiene como alternativa el ingreso al mercado de trabajo por sus déficit formativos”.