México es el país latinoamericano con mayor descontento con la democracia

Los mexicanos caminan rumbo a las elecciones presidenciales de 2012 bajo una nube de sentimientos antidemocráticos. Los afecta una desilusión con el sistema político que está resquebrajando sus convicciones de apoyo a la democracia. Sea por el desempleo, por la inseguridad, o por las muertes de la guerra contra el narco, o por una combinación de factores, la consternación que impera en el país hacia la democracia refleja la separación de los ciudadanos con la clase política, esa misma que en tan sólo unos meses le pedirá sus votos y su confianza para renovar cientos de cargos de elección popular a la vez que los atiborra de propaganda electoral.

La corporación Latinobarómetro dio a conocer su estudio 2011 hace un par de días, el cual consiste en una encuesta que se realiza en 18 países de América Latina y el Caribe sobre diversos temas de actualidad. Los resultados de este año no son alentadores para México, que se ve sumido en una evidente desilusión con la democracia. Esa desilusión se ha atenuado a lo largo del actual sexenio. El diagnóstico derivado de la encuesta muestra a México como el país con la mayor insatisfacción con la democracia, como el país con el mayor porcentaje de indiferencia hacia ese sistema de gobierno, y lo ubica entre las pocas naciones de la región con los niveles más bajos de democracia que percibe la ciudadanía. A continuación se discuten algunos de esos resultados.

1. La mayor insatisfacción con la democracia.

La encuesta Latinobarómetro 2011 indica que México lidera a la región en cuanto a porcentaje de ciudadanos que están insatisfechos con el funcionamiento de la democracia. Mientras que solamente 23 por ciento de los mexicanos se sienten satisfechos con la democracia, el 73 por ciento se dice insatisfecho. La insatisfacción con la democracia no es un sentimiento exclusivo de los mexicanos, como muestra el hecho de que el porcentaje regional alcanza el 57 por ciento. Pero ciertamente México tiene la proporción más alta de insatisfechos. Como comparación, el siguiente porcentaje más alto de insatisfacción se observa en Guatemala, con 66 por ciento, siete puntos porcentuales menos que en México. En claro contraste, el 72 por ciento de los uruguayos y el 58 por ciento de los argentinos sí manifiestan estar satisfechos con el funcionamiento de sus democracias.

2. Falta de convicción democrática.

La encuesta Latinobarómetro 2011 también indica que México lidera a la región en cuanto a porcentaje de ciudadanos que no están convencidos de que “la democracia es el mejor sistema de gobierno”. De acuerdo con el estudio, el 38 por ciento de los mexicanos consultados manifestó esa actitud de falta de apoyo a la democracia, comparado con el 18 por ciento que se registra para la región en su conjunto. En Uruguay y Argentina, como contraste, la actitud antidemocrática que se deriva de este indicador es de apenas de 6 y 11 por ciento, respectivamente, mientras que en Brasil alcanza el 17 por ciento. En este sentimiento antidemocrático, a México le siguen a una distancia considerable Guatemala (con 29 por ciento), Honduras (23 por ciento) y El Salvador (23 por ciento). México es, por mucho, el país latinoamericano en donde más ánimo antidemocrático se registra.

3. Creciente indiferencia hacia la democracia.

El estudio Latinobarómetro 2011 indica que el 58 por ciento de los latinoamericanos creen que “la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno”. En contraparte, el 17 por ciento dijo que prefiere “un gobierno autoritario” y otro 18 por ciento manifestó que “le da lo mismo” uno u otro régimen. Esta última opción refleja una actitud de indiferencia hacia la democracia. En México, la proporción de ciudadanos que comparte ese punto de vista es el más alto de la región: 36 por ciento. Pero, además, es un porcentaje que va en aumento, de acuerdo con las encuestas realizadas en años anteriores: en 2010, por ejemplo, era de 33 por ciento, mientras que en 2006, año en que los mexicanos eligieron al actual gobierno, era de 18 por ciento. Vista de otra manera, la indiferencia hacia la democracia se ha duplicado de 2006 a la fecha.

4. El ciclo electoral.

La serie de encuestas del estudio Latinobarómetro que se han realizado desde 1996 en 18 países de América Latina, incluido México, muestra que la satisfacción de la democracia en el país refleja los ciclos electorales. El nivel más alto de satisfacción con la democracia en todo el periodo estudiado se alcanzó en 1997, con un 45 por ciento. En ese año el PRI perdió su mayoría en la Cámara de Diputados. Ese nivel de satisfacción fue claramente contrastante con el año previo, cuando solamente el 11 por ciento de los mexicanos se sentía satisfecho con la democracia.

El entusiasmo democrático bajó en 1998 hasta 21 por ciento, para aumentar nuevamente a uno de sus picos en 2000, cuando alcanzó el 37 por ciento. Después de ese año y a lo largo del sexenio de Vicente Fox, el primer sexenio considerado por muchos como democrático, la satisfacción con la democracia se mantuvo baja, ente 17 y 26 por ciento. Pero subió una vez más en el año electoral de 2006, cuando alcanzó el 41 por ciento.

Desde entonces ha mostrado una tendencia a la baja, salvo en 2009 (otro año electoral) cuando dio nuevamente un pequeño salto, para ubicarse hoy en uno de los puntos más bajos de la serie, con 23 por ciento. El único año electoral en el que no se registró un aumento de la satisfacción con la democracia fue 2003, año en el que prevaleció un alto grado de desinterés ciudadano en los comicios, lo cual se vio reflejado en la participación electoral más baja que el país ha tenido en una elección federal: apenas un 43 por ciento.

Ese mismo año 2003 dio un primer indicio de que la indiferencia hacia la democracia estaba latente entre los mexicanos (alcanzando un 30 por ciento). Hoy en día la indiferencia democrática va al alza y afecta a poco más de un tercio de la población (36 por ciento). La pregunta es si esta tendencia de desilusión continuará en el próximo año electoral 2012, o si una vez más la “magia” de las elecciones logrará entusiasmar a los mexicanos, como lo hizo en 1997, 2000 y 2006. La respuesta quizás no esté en los ciudadanos solamente, sino en la clase política que, como ya se dijo, saldrá frenéticamente en busca de sus votos.



Por lo pronto, vale la pena reflexionar en que los ciudadanos ven con desdén a la democracia en un país que este mismo año fue rebajado en su estatus democrático por la organización Freedom House, que luego de varios años de calificar a México como un “país libre” lo bajó de categoría este 2011a país “parcialmente libre”. Pero esa quizás no sea la peor historia. La misma organización con sede en Washington DC redujo el estatus de la libertad de prensa en México de país “parcialmente libre” a país “no libre”. Según las valoraciones de Freedom House, México está en la misma categoría de falta de libertades de prensa junto con países como Cuba, Rusia e Irán, por mencionar algunas.

La democracia mexicana está en crisis.

Fuente: Encuesta Latinobarómetro 2011 realizada a 20 mil 204 personas en 18 países de América Latina y el Caribe. Se hicieron entre mil y mil 204 entrevistas en cada país de manera personal cara a cara entre el 15 de julio y el 16 de agosto este año. El margen de error estimado para cada país es de +/-3%. La encuesta está patrocinada por distintos organismos internacionales y fue coordinada por la Corporación Latinobarómetro en Santiago de Chile que preside Marta Lagos. El informe completo de la encuesta se puede consultar en www.latinobarometro.org