Más de la mitad de los niños argentinos está al cuidado de su madre

Más de la mitad de los niños argentinos de 0 a 4 años pasa su tiempo al cuidado de la madre (55,2 por ciento), en el horario que están afuera de la escuela. Es decir que son mujeres que se dedican ciento por ciento a la crianza de sus hijos, sin ocupaciones fuera del hogar.

El resto permanece al cuidado del padre (12,9 por ciento) o de abuelos, tíos, hermanos u otros familiares (24,8 por ciento), y el siete por ciento queda al resguardo de una empleada doméstica o una niñera.

Los datos se desprenden de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (Edsa) que releva datos en grandes centros urbanos de Argentina, con la que se elabora el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, en el marco del Programa del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina junto a Fundación Arcor, Minetti y Telefónica.

El estudio busca tener un panorama de los cambios de los últimos años en la configuración y organización de las familias y la creciente inclusión de la mujer en el mercado de trabajo. El objetivo es tener información que permita favorecer la construcción de políticas públicas de cuidado de la infancia y propuestas de formación escolares en jornadas extendidas.

Los datos muestran que las estrategias de cuidado de los niños dependen del nivel educativo de la madre, de su trabajo afuera del hogar, de la composición familiar (biparental o monoparental), del estrato social y de la situación económica en que se encuentre la familia.

Las mujeres que tienen el secundario incompleto permanecen más al cuidado de sus hijos que quienes tienen estudios medios completos o superiores.

Los niños de los estratos sociales más bajos son atendidos en casa por su madre, mientras que aquellos que se ubican en la cúspide de la pirámide social tienen menos posibilidades de quedarse con su mamá. Estos últimos quedan en mayor proporción al cuidado del padre.

Las posibilidades de permanecer en el hogar están relacionadas con la ocupación laboral de las madres. Las mujeres en situación de pobreza con bajo capital educativo tienen menos oportunidades de inserción en empleos de calidad.

Mientras que el 34,5 por ciento de los niños menores de 5 años de los sectores más pobres tienen una madre que trabaja (9 por ciento en un empleo en blanco y 25,5 por ciento en uno precario), el 48 por ciento en los estratos más altos tienen una mamá con empleo: 28,7 por ciento en uno formal y 19,3 por ciento, en uno precario.

Esta situación, plantea el informe, permite conjeturar que la calidad del cuidado y oportunidades de estimulación que tienen los niños en sectores empobrecidos es menor al de chicos en sectores sociales aventajados cuyas madres trabajan en empleos plenos de derechos y cuentan con opciones de cuidado alternativos a la familia y tienen ayuda doméstica.

En los hogares con madres que tienen empleo formal, el cuidado de los niños se reparte con los padres. Cuando las mujeres están desempleadas hay más posibilidades que los hijos queden a su cuidado.

Los niños que viven en hogares biparentales tienen más posibilidades de ser cuidados por su madre que quienes viven en un hogar monoparental, donde el 48 por ciento de los chicos suele quedar al cuidado de otros familiares. En estas familias de un solo miembro, la situación varía según los recursos socioeconómicos. En los estratos más altos, se amplía la probabilidad de que los niños queden al cuidado de empleadas domésticas. En los más bajos, son atendidos por otros familiares.

El contexto condiciona

La situación socio ocupacional de la madre es determinante del cuidado infantil. En los contextos sociales más desfavorecidos, otros niños y adolescentes asumen la tarea del cuidado de los más pequeños. De esa manera, la responsabilidad del cuidado compite con su derecho a la educación y al juego.

La oferta educativa es insuficiente

Pocos centros educativos. La oferta educativa para niños de 0 a 4 años sigue siendo insuficiente en el país. La Encuesta de la Deuda Social Argentina revela que la mayoría de los niños que habita en ciudades no asiste a centros educativos en los primeros años de vida y vive en hogares que no cuentan con servicio doméstico (67,3 por ciento). Las cifras muestran que sólo el 28,4 por ciento de estos niños asiste a un centro educativo (18,7 por ciento de gestión pública, y 9,7 por ciento a uno privado).

Más ricos, más favorecidos. Según el estudio, las posibilidades de asistir a una institución educativa se amplían a medida que mejoran las condiciones económicas de la familia. El 36 por ciento de los niños de estratos altos concurre a un centro de este tipo, y sólo dos de cada 10 niños de los sectores más pobres tienen la misma posibilidad.

Cobertura. El 67,3 por ciento de los niños de 0 a 4 años no asiste a un centro de cuidado infantil y no tiene empleada doméstica. El 18,7 por ciento asiste a un establecimiento público; el 9,7 por ciento a uno privado, y el 4,2 no asiste a un centro y sí tiene empleada doméstica.

fuente: La Voz