Inseguridad: crece el negocio de las puertas blindadas y cerraduras especiales

Más allá de la presencia de cinco fuerzas de seguridad luego del anuncio de la creación de una nueva policía vecinal, el flagelo de la inseguridad sigue golpeando fuerte entre los porteños. No sólo se percibe en los innumerables episodios de robos en departamentos, si no que se refleja en el crecimiento de la actividad de rubros vinculados a la “industria del miedo” como la venta de cerraduras de alta seguridad o la comercialización de puertas blindadas.

Entre 2010 y 2011, se produjo un crecimiento en la venta de cerraduras con llaves computarizadas o tarjetas magnéticas. Eugenio Señorans, presidente de la Cámara de Cerrajeros Buenos Aires (Caceba), lo confirma: “En los últimos doce meses aumentaron el 70% las ventas de cerraduras de alta seguridad para puertas de edificios en la Ciudad”.

Otras fuentes del sector aclararon además que en algunos tipos de cerraduras computarizadas, el alza en las ventas trepó hasta el 100%, pero aclararon que la tendencia incluye a las electrónicas, que se activan por el escaneo de las huellas digitales –sistemas biométricos– o las que usan un teclado con una contraseña numérica. Los precios para “sentirse seguro” oscilan entre los $ 600 (cerradura computarizada más juego de llaves) y llegan hasta los $ 5 mil en los sistemas que agregan huellas o tarjetas magnéticas.

Señorans aclara que el boom de las cerraduras electrónicas, además de seducir a los propietarios de cada departamento, también se derrama en las puertas de entrada de los edificios que encargan los administradores de los consorcios: “Ahora apuntan a cerraduras de alta tecnología y de mayor resistencia. La mayoría opta por sistemas en los que es más complejo duplicar la llave”, detalla. Alejandro Abelle, de Herrajes Patricios, concuerda: “En los últimos meses la gente se fue volcando hacia sistemas más seguros, con cerraduras que por más que se rompan, la puerta no se abre”, describió y recomendó no incurrir en el clásico error de muchos: “Lo fundamental es tener un control rígido sobre la entrega de las copias porque no sirve de nada tener la mejor cerradura y dar llaves a todo el mundo”.
En su local de Garay al 900 (Constitución), hoy vende entre ochenta y cien cerraduras electrónicas por mes mientras que en 2010, apenas pasaba las cincuenta unidades.

Herrajes Veiga, en San Telmo, también percibió un incremento en las ventas de llaves más seguras. El año pasado tenía cincuenta pedidos por mes, mientras que hoy promedia los ochenta: 65% más. ¿La explicación? Los encargados dicen que son más seguras e imposibles de copiar con jabón, como sucede con las tradicionales.

Blindados. Por otra parte, la comercialización de puertas blindadas registró un aumento promedio del 30%, en unidades, según confiaron diferentes fabricantes y fuentes del mercado. ¿Los costos?, entre $ 3.500 y $ 8 mil, según el modelo y la fortaleza antirrobos de cada unidad.

Ante la amenaza de un robo, una de las primeras ideas que viene a la cabeza es el reemplazo de una puerta convencional por “inviolable”. Tiziana García, de Blindoor, notó esta semana los efectos de un robo mediático: “Tras el asalto de Caballito (lunes pasado), varios vecinos del edificio nos llamaron para preguntar sobre nuestros productos y para saber cómo cambiar las cerraduras de sus puertas blindadas”. Su empresa venderá este año unas mil puertas, 30% más de unidades que en 2010 cuando promediaron las 700, o menos. Para los encargados de Rino –otra compañía del rubro–, el fenómeno también se ve pontenciado por la mayor liquidez en los bolsillos de los porteños que hoy pueden acceder a crédito para afrontar el costo. Sin embargo, hay pocas dudas de que la creciente ola de robos acelera la decisión de invertir para sentirse aunque sea un poco más seguros.

fuente: perfil.com