En la Argentina, cada hora, una persona sufre el robo de su identidad

El robo de identidad es un problema que, con el avance de la tecnología y la bancarización, viene en aumento. De hecho, es el delito que más crece en el mundo. En Argentina, se calcula que cada hora una persona sufre el robo de su identidad, para diversos fines, incluido el perjuicio económico y las proyecciones sostienen que en 2012 las pérdidas económicas por engaños alcanzarán la cifra de 1.000 millones de pesos. Los jubilados son el sector más vulnerable para estas organizaciones mafiosas, y padecen el drama de tener que pagar préstamos que jamás tramitaron o las cuotas de electrodomésticos que nunca compraron. La novedad en el país son pólizas de seguros para cubrir las potenciales estafas, que se consiguen a unos 15 pesos por mes.

En diálogo con Diario Popular, Pablo Bronstein, a cargo de la Gerencia de Desarrollo Comercial de El Comercio Seguros, que lanzó al mercado la póliza Identidad Total, explicó que “el robo de identidad en Argentina es un tipo de delito que estudiamos de manera intensa durante los últimos dos años, con profesionales que se especializaron en los Estados Unidos, donde 30 millones de personas cuentan con una cobertura especial de las características que ahora nosotros ofrecemos” y precisó que “allí sólo en 2010 hubo más de 10 millones de víctimas de robo de identidad y la pérdida económica por estos fraudes alcanzó los 31 billones de dólares”.

Al explicar la mecánica de estos episodios, el experto dijo que “todos estamos expuestos a que alguien, haciéndose pasar por nosotros, realice compra de bienes, tramite préstamos, abra cuentas bancarias, solicite servicios, manipule cuentas bancarias o transfiera electrónicamente nuestro dinero hacia otras cuentas, entre otros delitos” y destacó que “en encuestas que hicimos entre el público, pudimos saber que “el 89,5% sabe lo que es el robo de identidad y el 84,9% cree que podría ser víctima de estos delitos”.

Acerca de los métodos para llevar adelante el robo de identidad, Bronstein indicó que “puede ocurrir de dos maneras, física o virtual”, precisando que “bajo la modalidad de la sustracción física, los delincuentes se aprovechan de la pérdida de robo del DNI o fotocopias, o bien los hacen desde cero con información que obtienen de diversos lugares, mientras que de forma virtual se utilizan técnicas de la ingeniería social o la introducción de software (programa de computadora) malicioso en la PC de la víctima”.

“El robo de identidad trae problemas económicos a la víctima, pero también tiene consecuencias de gran impacto emocional, ya que se pone en juego el buen nombre y honor de la persona. Puede ocasionar que dentro de los ámbitos de créditos su nombre aparezca como deudor, la imposibilidad de calificar para créditos, imposibilidad de abrir cuentas bancarias o sacar tarjetas crediticias, embargo de sueldo, constantes llamados telefónicos y visitas de cobradores, intimaciones de pago o imposibilidad de nuevos trabajos”.

“El robo de identidad es un delito que afecta a todos, sin importar edad, religión o clase social. En 2006 -señaló- las pérdidas en Argentina en nuestro país fueron de 500 millones de pesos, y para 2012 se estima que la cifra podría duplicarse. En los Estados Unidos, entre el 9 y el 18 por ciento descubren que han sido víctimas cuatro años más tarde. Contar con una póliza tiene un doble beneficio. Por un lado, la persona queda cubierta ante cualquier situación de estafa con su identidad, y al mismo tiempo -cerró Bronstein- las compañías crediticias saben que se trata de un cliente que no les causará pérdidas en caso de robo”.