En 6 años, la venta de la píldora del día después creció el 400 por ciento

Aunque sólo sirva para casos de urgencia, el anticonceptivo hormonal de emergencia (AHE) es hoy uno de los métodos más elegidos por las mujeres argentinas para prevenir un embarazo no deseado o evitar un aborto. Así lo demuestra la fuerte demanda de este fármaco conocido como la píldora del día después: en seis años, sus ventas subieron el 400%. Sólo en 2010, se comercializaron en farmacias 1.238.700 unidades, según datos del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos. A esto hay que sumarle las cerca de 120 mil pastillas que repartió entre los hospitales el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable del Ministerio de Salud de la Nación. 

Los expertos aseguran que la demanda aumenta todos los años porque las mujeres cuentan con mayor información sobre la píldora, pero también porque muchas adolescentes la usan como un método anticonceptivo regular, aunque esté indicado sólo para situaciones de emergencia. “Creo que ha crecido su uso porque se conoce más la píldora del día después pero también porque hay más necesidad: muchos casos de abuso o mujeres obligadas a tener una relación sexual sin protección. En algunos casos, se hace mal uso del fármaco, pero esto tiene que ver con la falta de información”, sostuvo Mabel Bianco, de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM). La píldora del día después tiene la misma hormona (progesterona) que las pastillas anticonceptivas comunes pero en mayor dosis. Viene en presentaciones de una o dos píldoras y cuesta entre $ 20 y $ 25. Si se toma dentro de las 12 horas después de haber mantenido una relación sexual sin protección, tiene una efectividad del 95%; si pasan 24 horas, su efectividad decae al 85%. 

“Los AHE que están en el mercado retrasan o evitan la ovulación. No son abortivos, ya que no impiden la implantación en el útero del óvulo fecundado”, explicó la ginecóloga Marisa Labovsky, miembro de la Asociación Médica Argentina de Anticoncepción. 

Los especialistas sostienen que la píldora del día después no tiene contraindicaciones, pero advierten que no debe tomarse regularmente porque no es un método anticonceptivo seguro. “Depende del momento del ciclo menstrual en el que se tome, va a retrasar o adelantar la ovulación. Si una adolescente lo usa con frecuencia, lo más probable es que no sepa cuándo va a menstruar y finalmente quede embrazada”, afirmó Labovsky. Los AHE se reparten en forma gratuita en todos los hospitales públicos, aunque hay algunos servicios que resisten su uso y no los entregan. 

Debate. Por ley, en la Argentina la pastilla del día después debe comercializarse con receta. Pero lo cierto es que cerca del 50% de las ventas en farmacias son sin prescripción médica. “Como se toma en caso de emergencia, su uso tiene que ser inmediato. En ocasiones, las compradoras no tienen tiempo de pedir turno con un ginecólogo para que les dé la receta”, explicó Marcelo Peretta, del Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos de Capital Federal. Para Bianco, el AHE debería ser de venta libre, como en España. “Hay que liberalizar su venta, facilitar su acceso. De otra forma, no sirve para nada y pasa a ser un negocio entre los médicos y la farmacia”, reclamó. En cambio, Peretta dice que sería importante contar con una tercera categoría de medicamentos: los de venta bajo consejo farmacéutico. 

“Hace cinco años presentamos a la Anmat un proyecto para que el fármaco se venda bajo recomendación del farmacéutico”, sostuvo. Según un informe de Unicef de 2010, en el país el 60% de las mujeres no buscaban tener un hijo al momento de quedar embarazadas. Aunque no se puede establecer una relación directa entre uso de AHE y cantidad de abortos o nacimientos que se evitan, los expertos coinciden en que son una opción anticonceptiva válida y exigen que haya más educación sexual para desterrar los mitos que la rodean.