Leve mejora de la desigualdad entre argentinos

La distribución del ingreso volvió a mejorar durante el tercer trimestre del año, según los datos difundidos ayer por el Indec. La brecha per cápita entre el 10 por ciento de los hogares más ricos frente a la misma porción de hogares pobres fue de 21,45 veces, contra las 21,90 veces del segundo trimestre de este año. Mientras que los primeros se apropiaron del 29,5 por ciento del ingreso total, las familias más vulnerables consiguieron sólo el 1,7 por ciento. En tanto, el coeficiente de Gini, que mide el grado de desigualdad en la percepción de ingresos –donde cero es el nivel de mayor igualdad mientras que uno es la expresión de mayor desigualdad–, descendió hasta 0,400 para los ingresos per cápita de los hogares. Este es el nivel más bajo desde la salida de la convertibilidad.

Por otro lado, el ingreso promedio total de los casi 6 millones de trabajadores del sector privado se ubicó en 3939 pesos durante el tercer trimestre del año. Los que más ganaron fueron los petroleros, con 17.000 pesos en promedio, y los de menores ingresos fueron los docentes, con ingresos promedio de 2391 pesos.

Los datos oficiales sobre la mejora en la distribución del ingreso durante el período analizado indica que la recuperación económica de este año frente a los resultados del año pasado tuvieron su correlato en una mejor calidad de vida entre los sectores de más bajos ingresos.

Según los datos del Indec, el ingreso familiar de los sectores que representan el diez por ciento de los hogares más pobres pasó de cobrar 950 pesos en el segundo trimestre a 1100 en el período julio-septiembre, es decir una suba del 15,7 por ciento. El salto fue aún mayor si la comparación se realiza con el tercer trimestre del año pasado (32,5 por ciento).

Por su parte, el 10 por ciento de las familias con mayores ingresos pasó de cobrar 7200 pesos en el período julio-septiembre de 2009 a los 8835 pesos durante el mismo período de este año, es decir un aumento del 22,7 por ciento.

Para comprender la mejora en los indicadores de distribución de la riqueza hay que contextualizar los datos. Durante el segundo trimestre de 2005 la diferencia del ingreso per cápita entre los hogares más ricos y los más pobres era de 33,3 veces. En 2008 llegó al 24,3 y subió nuevamente durante la crisis mundial a 26,4 veces. Durante el tercer trimestre de este año descendió a 21,45 veces.

Pero la medida más eficaz para evaluar la desigualdad en la distribución del ingreso es el coeficiente de Gini, que compara cuán lejos está la población analizada de alcanzar la igualdad absoluta, es decir que todos los grupos sociales alcancen los mismos niveles de ingresos. Según la medición del Indec, durante el período julio-septiembre de este año dicho coeficiente fue de 0,400, frente a 0,406 en el segundo trimestre y a 0,404 en el tercer trimestre del año pasado.

Según los estándares internacionales, el índice de Gini en un país desarrollado debería estar cercano a 0,25, mientras que de 0,55 en adelante la situación es considerada como de “alta asimetría”. En este sentido, el actual valor del coeficiente se ubica bien lejos de los niveles superiores a 0,5 exhibidos entre 2003 y 2004, momento posterior al estallido de la convertibilidad.

Por otro lado, los trabajadores registrados tuvieron, en promedio, un ingreso total de 3939 pesos entre julio y setiembre, un aumento del 27 por ciento respecto de igual período de 2010. Según el informe del Indec, los trabajos mejor remunerados están en el sector de gas y petróleo con un promedio de 17.000 pesos, mientras que la actividad docente está entre las más bajas, con un promedio de 2391 pesos mensuales. En el sector público nacional, provincial y municipal, donde revistan 1,3 millón de empleados, el ingreso promedio es de 4546 pesos.

fuente: pagina/12