Cuatro de cada 10 muertos en el tránsito son peatones

Distracción, negligencia, inconsciencia, ignorancia, tanto de los propios peatones como de los automovilistas. Estas son algunas de las palabras que pueden explicar un fenómeno que se sostiene en la Ciudad: cuatro de cada diez personas que mueren en accidentes de tránsito van de a pie. La cifra no baja , a pesar de que sí disminuyó el total de víctimas . Por eso, el Gobierno porteño ahora promete una campaña vial y más controles para el principal grupo de riesgo en las calles.

Los datos surgen de la Ciudad. Hasta octubre incluido, murieron en las calles porteñas 87 personas, de las cuales 36 (el 41%) eran peatones. El año pasado la cantidad de víctimas fue 76, un número mucho mejor que los 128 muertos de 2008. Sin embargo, el 42% también fueron peatones.

Este es un problema que se repite en la mayoría de las grandes ciudades del mundo. Pero, ¿cómo se entiende que, si el total de víctimas disminuyó, no ceda el porcentaje de gente de a pie que muere en una acción tan normal como cruzar una calle? Alberto Crescenti, director del SAME, explicó: “Notamos mucha distracción. Cruzan por la mitad de la cuadra, en rojo, sin mirar. Muchos van escuchando música o mandando mensajes de texto. El Centro es la peor zona por la congestión vehicular. Si bien pueden ser impactos a baja velocidad, las personas mayores suelen sufrir lesiones graves, como fracturas de cadera o piernas”.

Con sólo pararse en una esquina y mirar alcanza. Los transeúntes cruzan sin noción del riesgo que corren. Por ejemplo, en Corrientes y Carlos Pellegrini o Corrientes y Callao hay rejas para que no se pueda cruzar por la esquina sino a unos 10 metros hacia el centro de la cuadra. Esto es así para permitir que los autos puedan doblar, y recién después paren en el semáforo. Pero los transeúntes pasan por el costado de las rejas y cruzan por cualquier parte, poniendo claramente en riesgo su vida. También es cierto que los vehículos no siempre respetan la prioridad, que sobre la senda peatonal siempre es del que va caminando.

Un ejemplo aún más grave: si nadie duda que para una madre la seguridad de sus hijos es lo más importante, ¿cómo se entiende que algunas mujeres bajen el cochecito del bebé a la calzada mientras esperan para cruzar? La Dirección de Seguridad Vial encargó este año un estudio sobre el comportamiento de los peatones, con entrevistas a vecinos. “La conclusión principal es que la gente no tiene conciencia del riesgo que genera”, comentaron.

En el estudio se repitieron respuestas como “cruzo mal porque llego tarde”, “aunque cruce bien el tránsito no mejorará”, “la responsabilidad es de los que manejan”, “a mí no me va a pasar nada” o “hay problemas peores, como la inseguridad”. Todas excusas que no suenan demasiado racionales.

En algún momento, el Gobierno porteño analizó la posibilidad de cobrarles multas a los peatones , pero por ahora está descartada. “Las experiencias con multas en otros países fueron un desastre. Hoy se usan en Ecuador, Perú y otros países, pero no sirven porque es muy difícil castigar a quien no quiere pagar. Lo importante es la educación vial , pero que logre que la gente reconozca que cruzar mal le puede costar la vida. Hay que generar una cultura del riesgo, y que las campañas se mantengan en el tiempo. En los años 50 y 60, Segba hizo campañas sobre accidentes caseros con electricidad, y logró que la gente cambie conductas nocivas”, aseguró Eduardo Bertotti, director del Instituto de Seguridad y Educación Vial.

No se recuerdan muchas acciones del Estado para controlar a los peatones. Hasta hace cuatro años, cuando aún existía la Guardia Urbana, sus agentes le tocaban pito a quienes cruzaban mal, sobre todo en el Centro. La respuesta solía ser una lluvia de insultos.

Hay otras formas menos chocantes. Mientras era alcalde de Bogotá, el ex candidato a presidente de Colombia, Antanas Mockus, desarrolló un original programa: sacó a la calle a un grupo de 400 mimos, quienes amablemente les pedían a la gente que respetara las reglas de tránsito. Muchos especialistas coinciden en que esta política obtuvo muy buenos resultados.

Ahora el Gobierno porteño quiere hacer algo parecido. Lanzó una convocatoria, abierta hasta el 15 de enero, para que grupos de teatro callejero y circo presenten propuestas creativas para fortalecer el respeto por las normas viales. La idea es que, en los 30 segundos que tarda el semáforo, puedan llamar la atención de transeúntes y conductores. También prometen aumentar los controles contra la invasión de la senda peatonal, una infracción de tránsito muy frecuente en la Ciudad.

fuente: clarin.com