Cuatro millones de argentinos buscan pareja en Internet

Desde que Internet se volvió cotidiano no es novedad: el mundo virtual, más que irrumpir y causar disturbios vitales, podría tener el don de modelar, emparchar y renovar existencias reales. Precisamente porque piensan eso, en este momento, en todo el mundo, millones de personas confían en que el destino de su vida sentimental se encuentre al otro lado de una pantalla. Si suena abstracta, la situación podría resultar más clara con un número: en Argentina, al menos la cuarta parte de quienes viven en soltería recurren a la web para encontrar pareja.

Contra todos los pronósticos lanzados cada vez que un censo recuerda que en el país hay más mujeres que varones, la soltería parece preocupar a más argentinos que argentinas. De cuatro millones de personas registradas para ver perfiles ajenos online y dejar que otros seres desconocidos lean el suyo, el 60 por ciento son hombres y el 40 mujeres. En su gran mayoría, superan los 30 años, y más de la mitad ha completado –al menos– sus estudios universitarios (el 14 por ciento de ellas y ellos, además, anda entre la maestría y el doctorado). Más de la mitad de ellos (el 64 por ciento) no ha incurrido nunca en el matrimonio; menos de la mitad de ellas (el 40 por ciento) tampoco. El resto ha pasado por divorcios (20 por ciento en promedio de ellas y ellos), separaciones (un 17 por ciento) y en algunos casos hasta ha enviudado (12 por ciento).

Con toda esa contundencia surgen, por lo pronto, los datos compilados por una de las empresas de contactos online, match.com. La compañía, conocida por su profunda inserción en el mercado norteamericano, recién ahora, a seis años de intentarlo, parece haber logrado un espacio fuerte entre el público argentino, que inclusive paga un abono cada mes para acceder al sitio. Pareciera que en algo ha mermado la reticencia a usar, más que la tecnología, la distancia, para conocer gente.
Gente que busca gente

“Las instituciones tradicionales para el apareamiento ya no funcionan para gente de 30, 40 años”, afirma rotundamente Miguel L., que enseguida traduce: “La disco, el bar no funcionan ya para mí”. El, cuenta, no era especialmente reticente a los sitios de encuentros. Por hastío de los lugares que se suelen concurrir para socializar, por estar en contacto habitual con la tecnología inclusive por razones laborales, sabía de la existencia de estas webs de citas y no rehuía ante la idea de conocer personas por métodos no tan tradicionales. “Entonces, entré al sitio de citas. Para probar.” Probando de sitio en sitio, hasta quedarse con el que tenía mayor cantidad de usuarios (“y por eso mismo hay más probabilidades estadísticas de conocer gente”), fue elaborando su vida posdivorcio. Al ver cómo le resultaba la aventura, sus amigos, de edades similares, y “que son divorciados y están en la segunda vuelta como yo, o son solteros en mesa de saldos”, se entusiasmaron.

“Un par de añitos estuve yo (en la búsqueda). Me divertí mucho, no me puedo quejar: la búsqueda no fue angustiante”, recuerda ahora que, tras ese tiempo de aventuras, es novio de Silvina, una usuaria del mismo sitio de contactos cuyas estadísticas, por otra parte, tienen algunos rasgos curiosos cuando se trata de Argentina. Casi dos millones y medio de los perfiles corresponden a hombres (que en su mayoría, 53 por ciento, definen su propia contextura física como “mediana”, mientras que el 20 por ciento de los casos se ve delgado, el 15 en forma y un ocho con diferentes grados de sobrepeso); más de la mitad de ellos (el 54 por ciento) quiere tener hijos en el futuro “sin duda”; el resto oscila entre el “no” (41 por ciento) y el “no estoy seguro” (24 por ciento). En cambio, las mujeres, que son poco más de millón y medio (casi la mitad, el 47 por ciento, se ve como de contextura mediana; el 34 por ciento entre delgada y en forma; el 16 con diferentes sobrepesos). Contra lo que aseguran las publicidades de jabón en polvo, toallitas femeninas y líquidos limpiadores, están notablemente menos inclinadas por tener descendencia: la mayoría afirma no querer tener hijos; el 35 por ciento dice que “sin duda” sí quiere; el 24 por ciento no está segura de qué quiere al respecto.

Pero cuando el número se cifra en millones, un universo de usuarios puede ser tan amplio y diverso como el microcentro porteño en hora pico. Definitivamente, los ámbitos de circulación tan diferentes deben cruzarse pocas veces como en el mundo virtual. “Eso es lo que me encanta –pontifica Miguel–. Hay un proverbio que dice: `los caminos conocidos llevan a lugares conocidos. El sitio de citas me permitió conocer gente de otras extracciones sociales, otros barrios, otros estilos de vida. Me abrió la cabeza. Fue un viaje antropólogico para mí.”
Buscando pareja en casa

En Estados Unidos, los sitios de citas tienen una tradición de años (hace 15, por ejemplo, existe match.com) y un público acostumbrado a que la web medie en parte de sus vidas cotidianas. Tan fuerte es esa presencia que uno de cada seis casamientos celebrados allí une a personas que se conocieron por intermediación de sitios de Internet. Eso asegura Claudio Gandelman, el CEO de la nueva versión de agencia matrimonial. “Es que en Estados Unidos entienden que esto es como los sitios de subastas, de viajes: que pueden hacer algo sin necesidad de salir de su casa. Imaginate: el 7 por ciento de los encuentros empiezan online, contra el 11 por ciento que comienza en bares y lugares por el estilo.”

–Es muy fuerte esa proporción.

–Sí. Además, la verdad es que las personas están trabajando más y más cada vez. Entran al mercado más temprano, salen de los segmentos de largo plazo más tarde. Quiero decir: cuando salen de la universidad, tienen una dificultad, claramente. Porque hasta la universidad hacés más amigos, tu círculo de amistades está en crecimiento y todo. Pero cuando salís pasa exactamente lo contrario. No hay tantas fiestas, por ejemplo. Cuando llegás a los 30, 30 y pico, no te dan ganas de ir al boliche o salir a bailar. Es diferente. Entonces los sitios de citas en línea son perfectos, porque tú llegas de tu trabajo cansado de todo. Realmente vas a quedar como 5 minutos, 10 minutos o una hora pero en tu casa. Hay también una cosa muy interesante y es que cambiaron las relaciones de los sitios de citas.

–¿En qué sentido?

–En el sentido de que, en el pasado, las citas eran por los chats. Y en los chats realmente no había nada de la persona. Nada. En cambio, ahora podés saber quién es una persona: todos estamos en alguna red social online.