La cuarta parte de los internautas argentinos ya hace compras en la Web

Según explicaron Alejandro Prince y Federico Cooke, coautores del flamante informe, 2010 comenzó con 23 millones de usuarios argentinos en la Red. Eso se traduce en una penetración de alrededor del 50% en la población, bastante por encima del promedio de América latina, con el 29%. “Los navegantes locales pasan on line, por semana, un promedio de 21 horas, y la duración de una sesión típica es de 125 minutos, llegando a casi tres horas en los sectores sociales más altos y a 115 minutos en los más bajos”, señalaron. 

Cooke añadió que las actividades más habituales son: enviar y recibir mails y buscar información general, personal o educacional (9 de cada 10 usuarios); chatear; buscar información de productos y servicios; leer diarios; y, últimamente, ver y subir videos y fotos (6 de cada 10 usuarios). El especialista destacó que el “ver y subir videos” se duplicó en apenas un año. Y que la opción “uso Internet para bajar películas” pasó del 11% de los usuarios en 2008 al 25% en 2009. 

En materia de comercio electrónico, Juan Martín de la Serna, presidente de la CACE, le dijo a este diario que uno de cada cuatro usuarios criollos de Internet –el 24%– ya hace compras on line. “Esto se traduce en unos 5 millones de usuarios que concretan transacciones. Y es una cifra que viene aumentando, pese a que el país está todavía en una etapa gestacional de estas acciones”, agregó. En los últimos tres años, el porcentaje de gente que compra on line no paró de crecer. Y su gasto anual promedio es de $ 900. “Hay que considerar que un 20% de los compradores concentra el 70% del gasto, con un promedio de $ 3.460, mientras que el 80% compra por $ 371”, aclaró De la Serna. 

Pablo Tedesco, consultor de TBUnit, que acaba de completar un análisis sobre sitios de e-commerce, explicó: “Comparamos los procesos de decisión, contratación, transacción, posventa, con los mejores sitios a nivel mundial. Y los locales quedaron lejos de los internacionales. Acá muchos de los sitios que permiten transacciones tienen procesos engorrosos donde el usuario siente que no tiene el control y termina abandonando la operación”. Para De la Serna, “a diferencia de lo que ocurre con países como EE.UU., Europa, Chile, Colombia o Ecuador, nos falta un marco jurídico adecuado; algo que –por ejemplo– determine claramente las responsabilidades y los derechos de quienes hacen transacciones on line”.