Los jóvenes argentinos siguen eligiendo estudiar carreras clásicas, pese a la poca demanda

Los estudiantes argentinos siguen eligiendo las carreras tradicionales, como Medicina y Derecho, pese a que, en el mercado laboral, cada año crece más la demanda de ingenieros. 

Prejuicios culturales, un desprecio internalizado desde la más tierna infancia hacia las ciencias exactas y los problemas de articulación con el nivel medio conspiran para que algunos rubros de la industria no sepan de dónde sacar a sus futuros empleados. 

Según los datos de la última inscripción al Ciclo Básico Común de la UBA, la carrera de Medicina lidera la matrícula de aspirantes, con 5.776 alumnos, número que supera incluso al de toda la Facultad de Ingeniería. Abogacía, Psicología y Arquitectura siguen en el podio, que ahora también disputan las carreras más actuales como Ciencias de la Comunicación, Diseño Gráfico o Relaciones del Trabajo. 

Edith Litwin, secretaria académica de la UBA, considera que a pesar de que las tradicionales continúan con la masividad, se trabaja en el Ciclo Básico Común para que los ingresantes conozcan las problemáticas profesionales que deberán encarar. “Notamos un leve aumento en la cantidad de aspirantes en relación con las nuevas ofertas de trabajo, tanto en ciencias sociales como en las ingenierías”, dice. 

Oferta y demanda. Las consultoras insisten en que hay un gran desfasaje entre los profesionales egresados de las ingenierías y la demanda laboral actual. 

“En la Argentina hay 30 universidades públicas y otras tantas privadas, más institutos terciarios y proveedores de tecnología que forman en la especialidad. Aproximadamente sólo entre el 5% y el 7% de los estudiantes argentinos elige carreras técnicas, y se estima que de ese porcentaje unos 28 mil estudian Sistemas pero sólo se gradúan alrededor del 20%/25%. Se considera que deberían egresar entre el triple y el cuádruple de profesionales para cubrir las necesidades existentes”, explica Amalia Vanoli, directora de Tiempo Real Consultores, que se dedica al reclutamiento de personal para grandes compañías. 

La falta de una preparación férrea en materias como matemática, física o química en la secundaria sería el principal motivo por el que los alumnos se inclinan por las ciencias sociales. “Por un lado hay un escaso interés, ya que el nivel medio tiene una formación mediocre en ciencias duras y naturales, y también hay un poca difusión por parte de las universidades, que prefieren promover carreras baratas en su dictado. Es más sencillo armar una Facultad de Derecho que una de Ingeniería, por razones de costos y de utilidades en cantidad de matrícula”, dispara Juan Antonio Lazara, director de la Guía del Estudiante, que dará una charla para alentar el cursado de ingenierías el 26 de abril en la Feria del Libro. 

La licenciada Mónica Varela, directora del Departamento de Ingreso del ITBA, coincide: “Es paradójico que los jóvenes elijan algunas carreras que tienen una demanda laboral saturada. No hay una política educativa de incentivo en las áreas de ciencias duras, mostrándole a los chicos que es un trabajo muy rico, que despierta la curiosidad; en cambio hay mucho desconocimiento y por eso se eligen carreras tradicionales”, opina.
Las vedettes del mercado laboral son los ingenieros en sistemas: las empresas buscan tentarlos con hasta el doble de sus ingresos para que abandonen sus puestos de trabajo. 

Eugenia Besler, directora de Selección de Adecco, asegura que los perfiles más complicados de conseguir son los programadores. “Si bien hay candidatos que tienen experiencia, en su mayoría están trabajando, tienen buenas condiciones de contratación y hay que ofrecerles propuestas muy tentadoras para atraerlos”, cuenta la especialista en recursos humanos, que espera que de a poco se equilibre la oferta y la demanda.

fuente: perfil.com.ar